Declaración sobre Chile: la promesas incumplidas del desarrollo

Photo: Julien Vanhulst ( CC BY-NC-ND 4.0 )

Photo: Julien Vanhulst (CC BY-NC-ND 4.0)

Declaración del consejo editorial de Alternautas

Las movilizaciones de octubre 2019 en Chile (y en otros países latinoamericanos) están empujando a la luz las sombras del modelo de desarrollo capitalista y de la sociedad de consumo. Todos estos movimientos evidencian la incapacidad de las democracias capitalistas y de consumo modernas a cumplir sus promesas de paz, prosperidad y libertad. Al contrario, muestran como han perpetuado múltiples injusticias: desigualdades, exclusiones, centralismos, concentración del poder, represiones, subalternizaciones, deshumanización, alienación, extractivismos, etc. Muestran también el disfuncionamiento de las instituciones que pretenden resguardar “el orden” y “la democracia”. Hoy se han levantado y marchan multitudes para denunciar un sistema abusivo e injusto; el mismo sistema que cuestionamos en Alternautas bajo el lema de “(re)pensar el desarrollo”.

En Chile las marchas desnudan el espejismo de un país modelo y los límites del modelo de desarrollo neoliberal. El pueblo chileno salió de su aislamiento en el espacio privado para apropiarse del espacio público y reivindicar una necesaria transformación del modelo de sociedad y construir un (mejor) futuro para todos. Como en muchos países del Sur, el modelo chileno del neoliberalismo es funcional a (y dependiente de) la economía-mundo. Ha comprado la idea del progreso atrapada en la jaula de hierro eurocéntrica y capitalocéntrica. La “política” tecnocrática ha neutralizado lo político, el espacio de debate ciudadano, en todos los dominios (trabajo, educación, salud, medio ambiente, energía, sistema de pensiones, etc.); todo es cuestión de cálculo y aplicación racional de protocolos, de ingeniería positivista, lo que permite consolidar el statu quo.

Hoy, el lado oscuro de este modelo está quedando al descubierto: la reproducción de las desigualdades, de las asimetrías de poder, las múltiples dependencias y subalternizaciones, la corrupción y falta de legitimidad representativa de las clases políticas y el déficit de democracia generalizado. Todas estas situaciones se han naturalizado a través de mecanismos de colonización contemporáneos, muy bien resumidas por el grupo latinoamericano modernidad/colonialidad como “colonialidad del poder, del ser y del saber”. Las protestas ciudadanas de octubre desafían esta naturalización y el gobierno responde con criminalización y represión en el nombre del orden natural (o más bien naturalizado), pidiendo volver a la “normalidad”. ¿La normalidad de quién? y ¿para quién? Si bien han surgido algunos mensajes que hablan de una necesaria transformación, hasta el momento no se han traducido en materializaciones claras.

Desde el principio, Alternautas se ha constituido como una plataforma para ser portavoz de discursos de transición, propuestas que buscan explorar las posibilidades de otro desarrollo. Las actuales protestas hacen eco a estos fundamentos, en tanto se entienda no como una demanda para reivindicar más medios para consumir, para poder participar más plenamente de la sociedad de consumo, sino como la construcción de nuevas utopías, o simplemente el derecho a recuperar la capacidad de utopizar, de pensar el futuro por fuera del magnetismo del espejismo del capitalismo (neo)liberal, como condición de posibilidad para el buen vivir de todos.

Afín de favorecer espacios y vías para pensar, construir este buen vivir, y para desplegar prácticas instituyentes de buen vivir, desde Alternautas, Declaramos lo siguiente:

Rechazamos sin compromiso:

  • Las represiones brutales de parte del Estado hacia los ciudadanos

  • Las violaciones de los Derechos Humanos y su legitimación por parte del gobierno en ejercicio

  • La criminalización de un movimiento social que pide un cambio

  • La actitud pasiva y la nula respuesta de los representantes del pueblo ante demandas legítimas

Apoyamos:

  • Las demandas por una necesaria nueva Constitución, a través de un proceso de Asamblea Constituyente

  • La transformación profunda de los mecanismos de solidaridad social, de justicia socio-económica, de redistribución de las riquezas

  • La necesaria reflexión crítica sobre un modelo de sociedad y un modelo cultural que destruye la vida de los humanos y del planeta tierra

  • La búsqueda de alternativas al desarrollo construidas por la gente, para la gente

  • Las demandas por más democracia

Para profundizar la reflexión, se puede revisar los siguientes documentos de opinión/reflexión: